jueves, 25 de septiembre de 2014

Hazlo, sin que te importe el qué dirán.


En la vida, cuando avanzas en el día a día sin atender a lo que sientes, caes en la rutina, que puede ser más o menos satisfactoria.
Levántate temprano, despierta a los niños, haz que se vistan o vístelos tú, sal hacia el colegio con prisas, saluda a toda esa gente que sólo ves en el momento de dejar a los niños y al recogerlos…
Muy pocos sonríen de corazón, esbozan una sonrisa forzada en muchas ocasiones. Se dejan atrapar por la rutina monótona de sus vidas. Se lamentan de las vidas que llevan, de sus trabajos e incluso de sus parejas.
¿Por qué vivir una vida que no te satisface?
¿Por qué no comenzar a cambiar, sin prisas, todo aquello que no te hace feliz?
Cuando uno siente que su trabajo, amigos o pareja no le gustan o no le permiten expresarse como él verdaderamente quisiera es momento de buscar otra alternativa, sin miedo alguno.
Muchas veces, por no decir casi todas, hasta que no das el paso de enfrentarte con tus miedos no encuentras aquello que verdaderamente anhelas. Tienes miedo de no llegar a fin de mes, miedo de quedarte en la calle, miedo de no encontrar otra cosa mejor a la que tenías, miedo de ser un marginado social, un parado permanente, de no encontrar el amor verdadero…
Cuando uno da un paso en la dirección que le pide el cuerpo es por ahí. Todo lo que tienes alrededor se configurará para que consigas aquello en lo que te estás enfocando.
¿Qué es lo único que te está reteniendo de verdad en ese lugar que no te gusta? ¿Qué es lo único que está parando tus pies cuando sabes que el amor se ha acabado? ¿Qué es lo único que permite que te estanques y que no salgas del bucle en el que te has metido?
La respuesta a todas estas preguntas es EL MIEDO. El tuyo propio y el de lo demás. En cuanto te decidas a dar el paso, la gente de tu alrededor comenzará a soltar perlas de este calibre:
¿Cómo se te ocurre dejar el trabajo con lo mal que está todo?
¿Cómo se te ocurre dejarle con lo maj@ que era?
A tu edad ¿quién te contratará?
A tu edad, ¿quién te va a querer?
Pero, si no sabes hacer otra cosa…
Como tú eres, ¿quién te va a querer?
Nunca encontrarás un trabajo como ése.
Nunca encontrarás un/a chico/a como ése/a.
Toda la gente que te dice eso, aunque sean seres queridos, están cargados de creencias, CREENCIAS LIMITANTES. Es como si les hubieran instalado un programa que no les permite encontrar la felicidad propia, más allá de la felicidad pre-establecida y creada por esta sociedad (casa + coche + hijos = pack de felicidad 100% asegurada). Ese programa tampoco permite que los demás hagan lo que sienten sin sentirse culpables por querer escuchar y hacer caso de lo que les pide el cuerpo, o, mejor dicho, el corazón.
El día que te decidas a hacer LO QUE DE VERDAD QUIERES, sin tener en cuenta a todos los que intentarán que sigas teniendo miedo, entonces todo tu mundo dará un vuelco. Volverá la ilusión a tu puerta, el amor de verdad, la confianza en ti mismo y en todo lo que hagas, la paz interior… El camino de la espiritualidad se abrirá para ti, porque cuando uno escucha a su corazón y le hace caso, comienza la magia auténtica de vivir. Como el alma está dentro de tu corazón guiando tus pasos y dándote ánimos constantes te rendirás a la verdad de su existencia y comprenderás que eres mucho más que un cuerpo físico con fecha de caducidad.

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