jueves, 4 de septiembre de 2014

Como crecer espiritualmente en medio de una crisis


 FUENTE 
La espiritualidad es un camino seguro que podemos adoptar en esta vida. No está ligado a la religión ni a nuestra crianza. Podemos pertenecer a una iglesia sin ser espirituales y podemos ser muy espirituales sin ninguna afiliación religiosa. La espiritualidad es una decisión individual y a la vez es reunirse a su espíritu.

En tiempos de crisis, de dificultades, cuando se mueven y se derrumban los puntos de apoyo que te aportaban seguridad, sea esta material, afectiva, social, etc. Es probable que te encuentres en un estado mental confuso, disperso, tenso, ansioso o preocupado por lo que pasa y lo que va a pasar.
Manejar la percepción es manejar tu mente, una mente estabilizada, firme, fuerte, impermeable a los rumores negativos, al desánimo y al temor.
En tiempos de crisis y de inestabilidad emocional se torna imprescindible encontrar los caminos para recuperar la estabilidad y la paz mental, tomarse el tiempo para re educar la mente y afianzar el estado de “presencia”, el desarrollo del estado de presencia implica una conciencia más receptiva de todos los niveles de experiencia sean estos mentales, emocionales, físicos, energéticos y espirituales.
Para encontrar la oportunidad de crecimiento en medio de las crisis o confusiones hay que estar lo más centrado posible, al igual que el águila es recomendable ver las cosas con distancia, desde arriba, para mejorar la perspectiva y sentir auto-confianza en medio de la adversidad.
¿Pero cómo lograr desarrollar ese aspecto en nuestras vidas? Aquí están unas cuantas sugerencias:

 Voluntad: El primer paso es la intención. Querer ser una persona espiritual implica voluntad, no sólo para empezar, sino sobre todo para continuar por ese camino. Recuérdese a usted mismo que este es el camino que eligió y que aunque a veces la vida le ofrezca retos que lo alejen de dicho camino, su intención y voluntad son más poderosos. Si le cuesta trabajo y a menudo se encuentra desviándose de su intención, cree recordatorios que le sirvan de apoyo en los momentos de debilidad que le ayuden a empezar su progreso espiritual.
 Empiece a meditar: La meditación es algo tan simple pero a la vez tan profundo que una vez empiece, no le será fácil dejar de practicarla. La meditación relaja el cuerpo, despeja la mente, sube su energía y lo prepara para lograr su propósito. Si no lo ha hecho, aprenda a meditar!
La meditación resulta ser una práctica adecuada para lograr encauzar los pensamientos y disminuir la ansiedad.
 Perdone: No es fácil, pero es milagroso. Es muy difícil elevarse espiritualmente cuando todavía se encuentra aferrado al pasado y a sentimientos de rencor y resentimiento. Haga una evaluación objetiva y honesta. Admita que todos cometemos errores y que por muy graves que estos sean, sólo estamos actuando de acuerdo a lo que sabemos y a nuestros recursos. Quizás personas que no son tan avanzadas espiritualmente le hayan herido en el pasado. Sin embargo, si usted ha elegido el camino espiritual, se lo debe a usted mismo comprender, perdonar y olvidar. No se trata de ser santos… se trata de sanarse a usted mismo. Hay una frase célebre que dice que el resentimiento es como tomarse un vaso de veneno y pretender que otros sean los que mueren. No se envenene más – perdone y siga creciendo. Si le es difícil, use el poder de la visualización.
 Pídase perdón: Pídase perdón a usted mismo por sus errores o faltas. Véase como un producto que va en progreso y como un ser que merece compasión y amor. Los errores que haya cometido son parte de una existencia pasada. Su decisión de ser alguien espiritual así lo dice. Pida también perdón a aquellos a quienes ha herido ya sea en persona o en forma energética, admita sus errores y pida perdón. Liberará una carga que le hará su vida más liviana.
 Busque aliados: A veces existe la necesidad de cambiar nuestro entorno para poder avanzar. Rodéese de personas amorosas, honestas y bondadosas. Siempre existe la posibilidad de filtrar nuestras relaciones, alejando lo tóxico y atrayendo amor y paz.
 Planee su rutina: Decida qué va a hacer parte de su rutina espiritual. Déjese llevar por su intuición y lo que le hace feliz. Determine qué va a incluir en su vida – oración, servicio, afirmaciones, grupo espiritual, lectura, etc… hay muchas maneras de incluir actividades que le incitan a ser mejor cada día.
 Sea generoso: Parte de ser espiritual es darse cuenta de que no estamos solos. Estamos conectados con el planeta y sus habitantes. Somos parte de un todo. Al hacer esta conexión consciente, podemos estrechar nuestros brazos y ser el apoyo y el amor que otros necesitan. Haga algo bondadoso por alguien más y por usted al menos una vez al día.
 Purifique su vida: Todos necesitamos un empujoncito de vez en cuando, y mantener la energía de nuestros cuerpos y nuestros espacios limpia y positiva, ayuda muchísimo. Siga rituales de protección y purificación de vez en cuando que limpien su cuerpo, aura y hogar.
 Viva conscientemente: Vuélvase más atento a sus pensamientos, palabras y acciones. Si se da cuenta que éstos a veces son negativos, haga el esfuerzo de aceptarlos, entenderlos y transformarlos en algo provechoso. Es normal que la frustración y los problemas a veces nos afecten. Sin embargo, asuma control y no se deje llevar. Por cada problema que tenga, agradezca por los que no tiene. Con cada impulso de juzgar a alguien más, cambie la perspectiva y comprenda – sea compasivo.
Agradezca a Dios por cada respiro y por iluminar su mente de querer llevar su vida de la mejor manera posible. La gratitud atrae más bienestar,  es excelente para nuestra salud mental, emocional y espiritual.
No se preocupe. Tenga Fé!!!!

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