lunes, 30 de junio de 2014

GEOMETRÍA DE LOS SUEÑOS



GEOMETRÍA DE LOS SUEÑOS

-Te voy a enseñar el primer paso hacia el poder -dijo don Juan al empezar su instrucción en el arte del ensueño . Te voy a enseñar cómo preparar el ensueño.

¿Qué quiere decir preparar el ensueño, don Juan?

-Preparar el ensueño quiere decir tener un mandato práctico y preciso de los sueños; no dejar que se esfumen o cambien. Por ejemplo, puede que sueñes que estás en un salón de clases. Preparar el ensueño significa no dejar que ese sueño se transforme en otro. Es decir que controlas la visión del salón de clase y no la dejas ir hasta que tú quieras.

¿Pero es posible hacer eso?

-Por supuesto que es posible. Ese control no es tan diferente al control que uno tiene en la vida diaria. Los brujos están acostumbrados a él y lo ejercen cada vez que lo necesitan. Para llegar a tenerlo debes comenzar por hacer algo muy simple. Esta noche debes mirarte las manos en tus sueños.

Expresé mis sentimientos acerca de lo absurdo de esta tarea, y don Juan me sugirió que debería enfrentarla como un entretenimiento, en vez de algo solemne o mórbido.

-Ponte tan serio como se te dé la gana cuando hablemos del ensueño -dijo. Las explicaciones siempre requieren de profunda reflexión. Pero cuando ensueñes, sé tan liviano como una pluma. El ensueño tiene que llevarse a cabo con integridad y cordura, pero con risa y con la confianza de quien no tiene preocupación alguna. Solamente bajo estas condiciones pueden nuestros pinches sueños convertirse en ensueño.

Don Juan puso en claro que él había seleccionado arbitrariamente mis manos como algo que yo podía buscar en mis sueños, y que buscar cualquier otra cosa era igualmente válido. El propósito de este ejercicio no era encontrar una cosa específica sino emplear la atención de ensueño.

Don Juan describió la atención de ensueño como el control de los sueños; control que uno adquiere al fijar el punto de encaje en cualquier nueva posición a la cual se haya desplazado durante los sueños normales. En términos más generales, llamó a la atención de ensueño una faceta incomprensible de la conciencia, que parece estar esperando el momento en que la convoquemos y le demos propósito; la llamó también una facultad velada que todos tenemos en reserva, pero que nunca nos atrevemos a usar.

Mis primeros intentos de verme las manos en mis sueños fueron un desastre. Después de meses de vanos esfuerzos, me di por vencido y le eché en cara a don Juan lo absurdo de tal tarea.

Hay siete compuertas dijo a manera de respuesta. Y los ensoñadores tienen que abrirlas todas, de una en una. Te has dado un soberano chingadazo contra la primera compuerta, la cual debes abrir si es que vas a ensoñar.

-¿Por qué no me dijo usted esto antes, don Juan?

Hubiera sido inútil hablarte de las compuertas del ensueño antes de que toparas con la primera. Ahora ya sabes que es un obstáculo, y que tienes que vencerlo.

Don Juan explicó que en el flujo energético general del universo hay entradas y salidas, que funcionan a manera de compuertas; y que en el específico caso del ensueño hay siete entradas; siete obstáculos que los brujos llaman las siete compuertas del ensueño.

Llegamos a la primera al darnos cuenta de una sensación muy particular que se nos viene encima antes de quedarnos profundamente dormidos -dijo . Una placentera oscuridad y pesadez que nos mantiene suspendidos y no nos permite abrir los ojos.

-¿Cómo puede darse uno cuenta de estar quedándose dormido? ¿Cuáles son los pasos que hay que seguir?

-No hay pasos que seguir. Uno solamente intenta estar consciente del acto de quedarse dormido.

-¿Pero cómo puede uno intentar eso?

El intento o el acto de intentar, es algo muy difícil de explicar. Yo, o cualquier otro brujo, pareceríamos un par de idiotas si tratáramos de explicarlo. Ten esto en cuenta cuando oigas lo que te voy a decir a continuación: los brujos intentan cualquier cosa que se proponen intentar, simplemente intentándolo.

Me aseguró que intentar la primera compuerta del ensueño era uno de los medios descubiertos por los brujos de la antigüedad para llegar al cuerpo energético y entrar en la segunda atención.

-Decirle a un ensoñador que encuentre en sus sueños un objeto determinado es un subterfugio, dijo. El asunto es darse cuenta de que uno se está quedando dormido. Y hacer esto no es posible, simplemente ordenándose a uno mismo hacerlo, sino sosteniendo la vista de cualquier cosa que uno esté mirando en su sueño.

Me dijo que los ensoñadores echan fugaces vistazos a todo lo que está presente en un sueño. Si enfocan su atención de ensueño en algo específico, usan este enfoque como punto de partida. Luego la enfocan en otros objetos del sueño, regresando al punto de partida cuantas veces les sea necesario.

-Voy a repetir lo que debes hacer en tus sueños para cruzar la primera compuerta del ensueño. Primero, enfoca tu atención de ensueño en cualquier cosa, como punto de partida. Luego, pon tu atención en cuantos objetos puedas. Recuerda que si sólo echas vistazos breves, las imágenes no cambian. Después de ver cada objeto regresa al primero que viste.

¿Qué quiere decir cruzar la primera compuerta del ensueño?

Llegamos a la primera compuerta del ensueño, al darnos cuenta de que nos estamos quedando dormidos, o al tener un sueño inmensamente real. En cuanto llegamos a esa compuerta, la cruzamos al ser capaces de sostener la vista en cualquier objeto en nuestros sueños.

-Ya casi puedo sostener la vista en los objetos de mis sueños, aunque se disipan demasiado rápido.

-Eso es precisamente lo que estoy tratando de decirte. A fin de compensar la evanescencia de los sueños, los brujos idearon el uso de un objeto como punto de partida. Cada vez que se le aísla y se le mira, uno recibe una carga de energía. Al principio, no se deben enfocar demasiadas cosas en los sueños. Cuatro objetos son suficientes. Más tarde, uno puede agrandar el campo de acción hasta abarcar todo lo deseable. Pero tan pronto como las imágenes comienzan a cambiar, y uno siente que se está perdiendo el control, se debe regresar al punto de partida, y empezar otra vez. A medida que continúes vas a estar consciente de cuán fácil te va a ser ahora ensoñar.

Pensé que don Juan estaba o exagerando o dándome aliento. Pero él me aseguró que no.

Lo más asombroso que les ocurre a los ensoñadores dijo , es que al llegar a la primera compuerta, también llegan al cuerpo energético.

-¿Qué es exactamente el cuerpo energético?

-Es la contraparte del cuerpo físico; una configuración fantasmal hecha de pura energía.

¿Pero no está también el cuerpo físico hecho de pura energía?

Claro que lo está. La diferencia es que el cuerpo energético tiene únicamente apariencia, pero no masa. Ya que es pura energía, puede llevar a cabo actos que van más allá de las posibilidades del cuerpo físico.

¿Cómo qué por ejemplo, don Juan?

Como transportarse en un instante a los confines del universo. Ensoñar es el arte de templar el cuerpo energético, de hacerlo coherente y flexible, ejercitándolo gradualmente.

“Por medio del ensueño, condensamos el cuerpo energético, hasta llegar a hacerlo una unidad capaz de percibir. A pesar de que la manera normal de percibir el mundo afecta al cuerpo energético, su modo de percibir es independiente. Tiene su propia esfera.

¿Cuál es esa esfera, don Juan?

Esa esfera es energía. El cuerpo energético trata con la energía en términos de energía. Hay tres formas en las que trata. Puede percibir energía a medida que ésta fluye; puede usarla como un cohete para propulsarse dentro de áreas insondables; o puede percibir como percibimos normalmente el mundo.

“El arte de ensoñar”, por Carlos Castaneda.

Fotografía; Ariel Sicorsky

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