jueves, 19 de junio de 2014

El lobo y el perro


El lobo y el perro


En un monte muy lejano un pobre Lobo, iba arrastrando su pobre cuerpo en busca de algo con lo que poder alimentarse. Al llegar a un claro, se encontró con un precioso y orondo Perro, al que se acercó rápidamente para conocer su secreto.

-Oye perro-dijo el Lobo- ¿Cómo has conseguido esa saludable apariencia?

-Trabajando muy duro para mi dueño.

-Vaya ¿y no tendrá tu amo un hueco en su casa para mí?

-No creo que tenga nada para ti, pero sí que conozco un lugar en el que necesitan a alguien de tus características. Acompáñame de vuelta a casa y con gusto te llevaré a tu nuevo hogar, en el que no habrá de faltarte bocado si cumples con tu cometido.

-Suena muy bien Perro. ¿Cuál será mi trabajo?

-Depende de lo que tu dueño necesite, ya que en cada época del año suelen asignarte una nueva labor, pero fundamentalmente tendrás que defender la propiedad y evitar que entren en casa gentes extrañas. 

-Creo que podré hacerlo a la perfección.

Contento con la certeza de poder volver a llenar su estómago de comida, marchó feliz junto al perro de vuelta a casa. Mientras continuaban su alegre conversación, el Lobo se dio cuenta de un extraño elemento.

-Amigo Perro, te he estado observando y he visto que llevas algo en el cuello ¿podrías decirme que es?

- ¿Esto?- dijo señalando su cuello- Tan solo es el collar con el que mi dueño me agarra a la cadena.

-¿Una cadena? –preguntó el Lobo muy sorprendido- Acaso pretendes decir que no tienes libertad para moverte a donde gustes.

- Hay algunas veces que sí y otras que no. ¿Por qué te interesa tanto saberlo?

-Pues yo soy un animal que goza de la libertad y si para poder comer todos los días, he de renunciar a ella, prefiero morir de hambre antes de verme preso.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Seguinos en Facebook