viernes, 5 de diciembre de 2014

¿Qué tipos de preguntas pueden hacerse a los Registros Akáshicos?


 


Dado que los Registros Akáshicos son los ficheros de luz y sabiduría de nuestra alma, podemos hacerles todo tipo de preguntas. Una de las funciones del contacto con los Registros es el desarrollo personal, el crecimiento espiritual y la evolución de la conciencia, de manera que lo ideal sería que las preguntas planteadas a estos archivos fueran en esa dirección, lo que no impide hacerles preguntas prácticas y relacionadas con los asuntos cotidianos. En realidad, y aunque las preguntas las hace el ego, todas las cuestiones son espirituales porque, si somos como somos seres esencialmente espirituales viviendo una experiencia terrenal y humana, todo lo que hacemos, incluso lo que parece completamente opuesto al espíritu, es también espiritual. No existe lo no espiritual, de modo que cualquier cosa que queramos saber o necesitemos conocer para resolver una situación determinada, si es oportuno que obtengamos información al respecto, nuestros registros nos la van a proporcionar. Otra cosa es que consideren que debemos llegar a la solución nosotr@s solos, con nuestra creatividad, inteligencia y conocimientos. En ese caso no van a darnos una respuesta concreta, pero siempre van a contestarnos algo, aunque la contestación sea que en relación con ese asunto no se van a pronunciar.

                                                                                        Recordemos que contamos con libre albedrío y que las Inteligencias de nuestro registro akáshico no pueden obviarlo, así que cuando no dan una respuesta determinada, es porque así tiene que ser para nuestro mayor bien y para el mayor bien de todas las partes involucradas. Recordemos también que todos los Maestros, Guías, Seres Queridos y demás Entidades akáshicas, nos aman profundamente en todo momento, hagamos lo que hagamos. Jamás nos juzgan ni se plantean que tendríamos que hacer esto o aquello, ser de tal o cual forma, comportarnos de una manera o de otra. Siempre nos aceptan con todo, nos aceptan complet@s, con nuestras sombras y nuestras luces, nuestras debilidades y nuestras fortalezas, nuestros errores y nuestros aciertos. A veces nos dan algún tirón de orejas que otro, es cierto, pero lo hacen con tal cariño y tal sutileza, que es imposible no recibirlo como un precioso regalo que nos hacen llegar para que estemos cada vez más despiert@s y más conscientes de todo.
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                                                                                        Conectar con los registros de nuestra alma es como recibir ese abrazo cálido y a la vez suave que nuestra madre nos daba cuando éramos pequeñ@s y teníamos hambre o estábamos enferm@s. Es como recibir una caricia en el corazón y en el alma, una caricia que verdaderamente se nota cuando logramos entregarnos a ellos y, dejando a un lado lo que quiera el ego, aceptamos con humildad, confianza, alegría y agradecimiento lo que nos ofrecen, sabedores como lo son de que todo es para nuestro mayor bien, porque no quieren otra cosa que nuestro bien más elevado, siempre. Somos nosotr@s quienes nos empecinamos en buscarnos el “mal”,  boicoteándonos y poniéndonos en nuestra contra, en vez de ponernos a nuestro favor, como Ellos siempre lo han estado, lo están y lo seguirán estando.

                                                                                        Nunca, por ningún motivo, podemos hacer preguntas a nuestros registros sobre otras personas ni tampoco, como dije antes, abrir los registros de alguien sin su permiso ni su conocimiento. Lo que sí podemos hacer, cuando queremos ayudar a alguien de manera sana, sin manipulación ni intentos de salvamento por nuestra parte, es preguntar a nuestros registros si realmente debemos prestar esa ayuda y, en caso de que nos contesten afirmativamente, preguntaremos cómo y en qué cantidad podemos hacerlo, para no interferir con su camino de evolución ni su libre albedrío. La buena ayuda, la ayuda sana, es la que parte del corazón y no pretende obtener resultado alguno. Es la que se centra en las verdaderas necesidades de la persona en cuestión, y no en lo que a un@ le parece que necesita porque si hacemos esto, seguro que nos equivocamos y no prestamos una verdadera ayuda. Si una persona tiene hambre y le doy un vaso de agua, no le estoy ayudando, por mucho que mi intención sea buena y por mucho amor que ponga en ello. Si tiene sed y le doy una manzana, estoy en las mismas. Por eso, muchas veces, lo que damos, aun cuando sea valioso y cuantioso, en realidad no ayuda y, además, puede crear un sentimiento de deuda en la otra persona, porque no es lo que verdaderamente necesita ni lo que nos está pidiendo, si es que en realidad nos ha pedido algo.

                                                                                        A los Registros Akáshicos podemos hacerles preguntas sobre nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro. Si lo consideran oportuno, contestarán sobre el pasado siempre que haya algo de éste que esté influyendo en el momento presente, de lo contrario, se remitirán siempre al aquí y el ahora, el único tiempo que verdaderamente existe y en el único en el que podemos hacer algo nuevo y distinto. Respecto al futuro, las contestaciones que den serán siempre en términos de posibilidades, nunca como hechos consumados ni cerrados. Esto es así porque, en el momento en que alguien hace el más mínimo cambio en su pensamiento, actitud, actos…, ya está moviendo la energía, la conciencia, la inteligencia y el cuerpo físico de una manera diferente. Al hacer esto, irremediablemente las cosas ya no van a ser como antes y, por consiguiente, lo que el día anterior, por ejemplo, era algo válido y cierto, en ese preciso instante del cambio lo deja de ser y, entonces, el posible futuro previsto ya no puede cumplirse, sencillamente, porque es@ alguien ha abierto el camino para una posibilidad aún mejor.

                                                                                        Muchas personas acuden a los Registros Akáshicos para saber cosas sobre sus vidas anteriores. Con frecuencia, este tipo de cuestiones tienen más que ver con el afán de curiosear del ego que con la necesidad de saber del alma puesto que ésta, lo sabe todo. La vida que importa es la actual, porque es la que en este momento del tiempo y del espacio está existiendo. Las anteriores ya pasaron y las posteriores aún están por llegar. Querer saber quién se ha sido en una vida anterior, qué se ha hecho, etc. es una manera de huir de la realidad del presente y refugiarse en un pasado que, por muy bonito que haya sido, no va a volver. Y no va a volver porque ya se vivió y, por lo tanto, no hay que vivirlo de nuevo. Lo que sí hay que vivir es la vida de ahora y las situaciones de ahora, iluminándolas y embelleciéndolas todo lo posible, eso sí, con nuestra inteligencia, entendimiento, sabiduría y poder para cambiar lo que sea necesario. Si hay alguna situación, hecho, dificultad… de una vida pasada que está influyendo en la presente, sí podemos saberlo y nuestros Registros se ocuparán de que lo sepamos porque, de lo contrario, seguiría entorpeciendo nuestro avance. Esta pregunta sí podemos hacerla. Preguntar si fuimos rey, emperatriz, mendig@, ladrón, prostituta, Cleopatra o Julio César, carece de sentido y no tiene una función evolutiva en la vida presente. Además, a estas alturas, tod@s hemos representado ya casi todos los papeles y los que todavía no hayamos vivido, ya los viviremos. Así ha de ser para que nuestra alma conozca la totalidad de las posibilidades y pueda desarrollarse con todas y cada una de ellas, pero no necesitamos saberlo ahora.
Información canalizada por
María Dolores Sánchez-Villacañas de Toro
Directora y Psicoterapeuta de
Alcántara Psicología y Espiritualidad

                                                                                        Si quieres copiar este texto, haz el favor de reseñar que lo has tomado dehttps://metamorfosisyvida.wordpress.com e incluye también este comentario. De este modo, contribuimos a establecer los valores de la nueva humanidad, libres de competitividad y centrados en la colaboración mutua y el bien común. El conocimiento, como la Vida misma, proviene de la Fuente Creadora y, por consiguiente, es  para tod@s, sin embargo, el trabajo de quienes se dedican a extender ese conocimiento para el despertar de la conciencia colectiva, ha de ser reconocido y por eso te pido que cites la fuente de la que tomaste este escrito. Gracias y que Dios te bendiga. (16/17-VII-2014)

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