martes, 24 de marzo de 2015

Alimento, células y desarrollo físico-mental

Alimento, células y desarrollo físico-mental

por Shrii Shrii Anandamurti



El cuerpo físico de todo ser humano está compuesto de innumerables células. Estas células son de dos tipos: la de los protozoos (entes unicelulares) y las de los metazoos (entes pluricelulares). Todas las partes del cuerpo humano están compuestas de estos dos tipos de células. Desde otra perspectiva, la estructura humana entera puede ser vista como un metazoo.
    Cada una de estas células tiene su mente individual, su alma individual, etc., pero la mente de las células es diferente de la mente humana. (Y la mente de las células del metazoo está más desarrollada que la mente de la célula del protozoo). La mente humana es el microcosmos individual, más el conjunto de las mentes de las células de los protozoos y de los metazoos; por lo tanto, la mente humana es una mente colectiva. Así como la Mente Macrocósmica está asociada inseparablemente con todas y cada una de las entidades de este universo a través del Ota Yoga y del Prota Yoga, la mente individual está también relacionada inseparablemente con todas las entidades que la componen (individualmente); y de una manera colectiva, también las mentes de las células tienen una cierta relación con la mente individual.
    Generalmente, una célula vive alrededor de veintiún días y luego muere, siendo remplazada por nuevas células. Cuando uno se frota determinada parte del cuerpo, algo así como mugre se desprende, aún cuando el cuerpo permanezca cubierto, pero esto no es siempre suciedad del medio ambiente. En la mayoría de los casos, se trata de la acumulación de cientos de células muertas.
    Las células se desarrollan generalmente con la luz, el aire, el agua y la comida que ingerimos. La naturaleza de los alimentos y de la bebida tiene sus efectos sobre las células, y consecuentemente también influye la mente humana. Obviamente, todo sa’dhaka, o aspirante espiritual, deberá ser muy cuidadoso en la selección de su alimento. Supongamos que una persona toma alimentos ta’masicos, o estáticos. El resultado de ello será que, después de cierto tiempo, las células estáticas crecerán y tendrán influencia estática sobre la mente del aspirante. Los seres humanos deben elegir alimentos sa’tvicos [sutiles], o ra’jasicos [mutantes], de acuerdo con el tiempo, lugar y persona. Esto conducirá al nacimiento de células sutiles, lo cual a su vez producirá amor hacia las prácticas espirituales y ayudará a alcanzar el equilibrio conducente a una inmensa elevación espiritual.
    Después de aproximadamente veintiún días de vida, las células viejas son desechadas y crecen nuevas células. En la vejez, a causa de ciertos defectos en las células, la tersura y el brillo de la cara desaparecen y el cutis se arruga, y se debilitan las diferentes partes del cuerpo. (En las personas ancianas, las células viejas se descomponen, y se producen nuevas células en menor número. Además, algunas de las células nuevas no obtienen una alimentación adecuada).
    En todos los casos en que un paciente ha estado enfermo por un largo período de tiempo, los médicos experimentados aconsejan reposo total por un mínimo de veintiún días, para permitir el crecimiento de células nuevas y saludables, con el fin de que la persona delicada de salud recobre su energía física y mental.
    Las células son seres vivientes, y como resultado de su transformación a lo largo de muchas vidas, han encontrado existencia en un cuerpo humano. En el futuro, por medio de una evolución gradual, cada mente celular se transformará en una mente humana.
    El aura o resplandor irradiado por el cuerpo humano es el resplandor colectivo de todas las células que lo componen. En la vejez, muchas células del cuerpo se debilitan, con lo que resulta una disminución del resplandor. Aún el cuerpo de un hombre joven pierde su lustre al sufrir una enfermedad.
    Solamente en el rostro humano existen millones de células. Cuando una persona se enoja, mayor cantidad de sangre fluye hacia la cara, haciéndola ponerse colorada y causando la muerte de muchas células. Una persona cruel o violenta puede reconocerse fácilmente por su rostro.
    Como resultado de la ingestión de alimentos sutiles y de llevar a cabo prácticas espirituales, las células del cuerpo humano se vuelven sutiles. Naturalmente, de estas células emana un resplandor que forma una aura alrededor del cuerpo físico del aspirante espiritual. Esta es la razón por la que en muchas representaciones pictóricas de maha’purus’as (personas altamente evolucionadas) se les muestra con auras radiantes.
    Si las células se ven afectadas por el alimento y el agua, y si la naturaleza de las células afecta la naturaleza de la mente humana, obviamente los seres humanos deberán alimentarse con una dieta correcta, dado que alimento y mente están íntimamente ligados entre sí. No deberá consumirse cualquier comida indiscriminadamente, porque se puede llegar a la degeneración mental. Los aspirantes espirituales sinceros han de observar el dicho siguiente: A’ha’rashuddhao sttvashudhih (“Una dieta sutil produce un cuerpo sutil”).
    Sólo se deberán consumir aquellos alimentos que ayuden a mantener sutiles el cuerpo y la mente.
    Todos los objetos del mundo están dominados por alguno de los tres principios – sutil, mutante y estático. Los alimentos no son la excepción, y de acuerdo a su naturaleza intrínseca, se dividen en las mismas tres categorías.
    Alimentos sutiles: son aquellos que producen células sutiles, siendo así conducentes al bienestar físico y mental. Por ejemplo: arroz, trigo, cebada, todo tipo de legumbres, fruta, leche y productos lácteos.
    Alimentos mutantes: son los que resultan buenos para el cuerpo y pueden o no ser buenos para la mente, aunque ciertamente no le son dañinos.
    Alimentos estáticos: son los que dañan la mente y pueden o no ser buenos para el cuerpo. La cebolla, el ajo, el vino, la comida vieja, rancia o echada a perder, la carne de los grandes animales como las reses, los búfalos, etc., el pescado, los huevos, etc., son alimentos estáticos.
    Con frecuencia, la gente come sin conocer la cualidad intrínseca de los alimentos. Por ejemplo, la leche de una vaca que acaba de parir. O la berenjena blanca, la variedad kesha’ri de legumbres (un tipo de garbanzo), el puni rojo (Basella rubra Linn.), o las hojas de mostaza, todos los cuales crecen a menudo en la materia en descomposición.
    Con el fin de tener la mente equilibrada y progresar espiritualmente, los seres humanos tendrán que poner atención a la calidad de la comida que ingieren. No funcionará la idea de que “solamente haré mi sa’dhana’ y comeré cualquier tipo de comida, adecuada o no”.
    — 14 de febrero de 1970, Ranchi
De Tattva Kaomudii, Parte 2, 1. Alimento, células y desarrollo físico mental, o Filosofía de Ananda Marga en Pocas Palabras, Parte 4.

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