lunes, 16 de febrero de 2015

La palabra “espiritualidad”




La palabra “espiritualidad”
Creo que nos debemos algunas explicaciones, para poder compartir a que nos referimos cuando hablamos de “espiritualidad”, cuando hablamos de un “taller de espiritualidad”, o un “camino espiritual”.
Nuestro concepto de espiritualidad está totalmente ligado a la materia. No se puede despegar de esta, porque es la sustancia que la compone. En un “taller de espiritualidad” no se trata únicamente de estar vestidos de blanco, recitar mantras y visualizar. Aunque esto es parte, y es necesario.

Espiritualidad para nosotros implica en el sentido más resumido de su definición, la existencia misma aquí y ahora en la tierra, y la espiritualidad involucra a las personas a las que nos rodean, el dinero que manejamos, lo que construimos con nuestras manos, el estado emocional que poseemos o incluso nuestra salud física/emocional.
Por ende encontrarse en un camino espiritual no es ni más ni menos que estar viviendo. Y no existen cosas más o menos espirituales, ni tampoco personas más o menos evolucionadas que otras, sino grados de conciencia del porque estamos haciendo lo que hacemos.
Todo eso que parece diferencia, es solo grados. Pero los grados siempre hablan de la misma cosa. ¿Cuánto es frio para vos?¿Cuánto es frio para mí? La espiritualidad es la temperatura, y la conciencia que yo tenga de que esta existe en múltiples manifestaciones, y que mi ser, en las circunstancias que hoy se encuentra atravesando, encuentra su equilibrio en algún punto de esa vara.
Entonces, ¿Qué encontramos en un taller de espiritualidad?
Suponemos que dentro de los tantos beneficios, ampliar el grado de conciencia. Mayor grado de conciencia implica reconocer una sustancia en todas sus manifestaciones. Ver a la salud y a la enfermedad como la manifestación de una misma cosa, pero al verlas, poder elegir donde mi vida resulta armónica y en paz. El mayor grado de conciencia no tiene que ver con una técnica mágica ni única, también dependerá de cada ser, pero en resumen, sería la capacidad de ampliar la visión que tenemos continuamente del todo. Sería algo así como elegir un vestuario siendo daltónico, y de repente poder ver todo un prisma de colores. ¿Cambia la realidad? ¿Cambia la materia? O solo la forma en que vemos las cosas. Como veamos las cosas dará forma a la realidad que querramos vivir. ¿Qué tipo de realidad queremos vivir?

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